¿Por qué nos cuesta tanto ser nosotros mismos?. Hacer caso a nuestros impulsos y actuar acorde a ellos. ¿Por qué parece tan descabellado pensar que el romanticismo sigue vivo?. Que las mariposas nunca se van y sobreviven a la rutina. Somos reticentes a creer en finales felices, en amores sin fecha de caducidad. Todo termina, llega ese desenlace abrupto, temido desde el principio y sólo quedan dudas y preguntas. Me niego a creer que ésta es la dinámica que mueve el mundo. No formaré parte de la opinión general que afirma que ya nada dura eternamente. Reniego del costumbrismo y de dar por hecho algo o alguien que se ha tomado la molestia de cambiarte la vida. Nos empeñamos en adelantar acontecimientos y anticiparnos a los hechos. Qué pérdida de tiempo y energía más absurda cuando especular es inútil. Nunca he sido más consciente del tiempo que ahora mismo. ¿Qué se queda y qué se va? La pregunta debería ser otra. ¿Qué se pierde? Ésa es la pregunta… Pureza.
lunes, 28 de abril de 2014
Me niego
¿Por qué nos cuesta tanto ser nosotros mismos?. Hacer caso a nuestros impulsos y actuar acorde a ellos. ¿Por qué parece tan descabellado pensar que el romanticismo sigue vivo?. Que las mariposas nunca se van y sobreviven a la rutina. Somos reticentes a creer en finales felices, en amores sin fecha de caducidad. Todo termina, llega ese desenlace abrupto, temido desde el principio y sólo quedan dudas y preguntas. Me niego a creer que ésta es la dinámica que mueve el mundo. No formaré parte de la opinión general que afirma que ya nada dura eternamente. Reniego del costumbrismo y de dar por hecho algo o alguien que se ha tomado la molestia de cambiarte la vida. Nos empeñamos en adelantar acontecimientos y anticiparnos a los hechos. Qué pérdida de tiempo y energía más absurda cuando especular es inútil. Nunca he sido más consciente del tiempo que ahora mismo. ¿Qué se queda y qué se va? La pregunta debería ser otra. ¿Qué se pierde? Ésa es la pregunta… Pureza.
jueves, 24 de abril de 2014
¡Olé!
Cuando la desesperación abunda, las explicaciones no se encuentran. Pero los golpes de suerte de vez en cuando aparecen, cuando menos lo esperamos, pero claro, cuando te juegas tanto es lo menos importante. Mientras la desesperación actúa por nosotros nos encojemos de hombros, y decimos ¿Para qué?. ¡Que para qué!. Pues para que sepamos que estamos vivos, que tú, acabas de salir de la plaza a hombros. Con un capote como personalidad y una espada para defenderte de los ataques de algunos que pretenden desangrarte. Con alguna corrida a tus espaldas, en el buen sentido, te han dejado cicatrices, pero es normal que te dejen estas marcas de experiencia ante la vida. No se quien dijo una vez "somos lo que hacemos" a lo que yo añado, y lo que nos jugamos. Y es que la valentía es algo que todos los seres humanos tenemos, a diferencia que la gran mayoría la tiene solapada por el miedo, tú eso no lo conoces. Sólo conoces tu capote y tu espada, y si alguna vez tu espada resbala porque está tan llena de sangre de esas cornadas, avísame que yo la limpiaré para ti.
miércoles, 23 de abril de 2014
...
De vivir y escribir he entendido que hay historias que no merecen extensiones. Desafortunadamente hay quien quiere dilatar escenas, y hasta añadir otro capítulo, todo por evitar el deterioro. Entonces se convierte en algo pesado de llevar, es tener que planear una función, dirigirla y además actuar. Son historias que no lo merecen, no por ineptas o vacías, todo lo contrario, fueron lugares atrayentes y amables, donde no existía términos de estadía, y perdiste el carácter de visitante. Era tu mundillo, una propiedad que a nadie hubieras concedido, pero pasa que te atas cada día más a él en la sensatez del egoismo, ignorando conscientemente que la fascinación donde se originó, ya no es compartida.
Entonces relatarla deja de ser simple, y ahora te exige hacer malabares en réves para poder seguir. Ahí es cuando se debe parar, a menos que seas lo suficientemente ingenioso y masoquista, para crear una farsa y sostenerla acosta de tu hígado.
lunes, 21 de abril de 2014
Más de lo mismo...
Lo equívoco del amor parte del hecho de que se es feliz y desgraciado a un tiempo, que el sufrimiento y el placer se igualan en un único torbellino. Por ello, la desdicha amorosa crece conforme. Una pasión sin límites nos lleva a lamentar que los mares tengan fondo, y el deseo de sumergirnos en lo ilimitado lo aplacamos. El amor nos induce a ahogarnos, provoca el anhelo de las profundidades. Al amar se desciende hasta las raíces de la vida, hasta la lozanía fatal de la muerte. No hay rayos que te fulminen como un abrazo, y las ventanas se abren al espacio para que puedas arrojarte por ellas. Hay mucha felicidad y mucha desgracia en los altibajos del amor, y el corazón es demasiado estrecho para sus dimensiones
(E.Cioran)
El error estuvo en no saber diferenciar el valor que no tenías y el valor que te di y nunca quisiste.
...
Hemos llenado el tiempo con nuestras manos, envolviendo nuestras huellas por si tuviéramos que lanzarlas a las fauces de la vida. Juntas, martilleando como carpinteros, hemos enseñado a la distancia cómo construir un tejado con los árboles que separan nuestra carretera. El silencio lo dejamos atrás. Sólo hay una pregunta en el viento; ¿A dónde iremos mañana?. Yo a tu vera. ¿Y tú?
sábado, 19 de abril de 2014
¡Click!
Mis pensamientos lamen la sangre. El escenario detrás de mí fue construido por gente a quien no le importa mi drama, para gente a quien no le interesa. A mí tampoco me importa. No voy a actuar. El reclamo por mayor libertad se transforma en un grito. Mi lugar a través del cristal, aspiro el sudor de mi miedo. Ahogada por la naúsea, agito mi puño contra mí detrás del cristal blindado. Cuelgo de cabeza a mi propia carne uniformada. Soy el soldado en el nido de la metralleta. Pateo el taburete de mis pies, me quiebro el cuello. Soy mi propia prisionera. Mi papel es el de la saliva, tragar. Sangro, recobro el aliento detrás de la puerta. Segrego una flema de palabras desde mi burbuja impermeable al sonido. El guión se perdió. Los actores colgaron sus rostros. Me voy con mi Yo no dividido.
viernes, 18 de abril de 2014
Quiéreme
Quiéreme. Choquémonos, como por arte mágico un miércoles. Pidámonos disculpas, sonriámonos. Intentemos tirar el muro gélido diciéndonos las cuatro cosas típicas. Dejémonos llevar más lejos.
Escúchame decir cosas estúpidas y ríete. Sonríeme. Sorpréndete valorándome como oferta sórdida y a partir de ahí quiéreme. Sin rúbrica, pero por pacto tácito acepta ser mi víctima. Déjame que te lleve hacia la atmósfera. De pronto, abalancémonos, besémonos con hambre, acariciémonos, desnudémonos y volvámonos locos. Devorémonos como bestias indómitas. Mostrémonos solícitos en cada prolegómeno. Derritámonos en abrazos cálidos, virtámonos en húmedos océanos. Ábrete a mí, abandónate y enséñame tu sabor. Mordámonos, toquémonos, gritémonos, permitámonos que todo sea válido y sin parar, follémonos. Follémonos hasta quedar afónicos y al otro día quiéreme. Sintamos al unísono un relámpago de éxtasis cándido, dejémonos de artificios y máscaras. Rindámonos a la atracción magnética que gritan nuestros átomos. En un abrazo simétrico perdámonos por esas calles lóbregas regalándonos en cada parquímetro besos que estropeen los semáforos. Sigamos explorándonos como heroinómanos. Dejemos que se haga fuerte el vínculo, unamos nuestro caminar errático, declarémonos cómplices. Y sabiendo todo esto, ojalá pueda mirarte directa a los ojos y sólo decirte; Quiéreme.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)